1. Acompañar a un grupo de estudiantes de la Universidad de Loyola de Chicago a MAGIS/Día mundial de la juventud en Brasil en 2013.
2. Coordinar un retiro (anotación 19ª) para los miembros de la Universidad de San Pedro.
3. Trabajar en la Iniciativa Kino para la Frontera en el verano de 2017.
Hacer un año pastoral en Pohnpei, Estados Federados de Micronesia.
Jason G. Downer, S.J., nació y se crió en Rochester, Nueva York. Además de sus padres, Jason tiene dos hermanas mayores casadas y con una familia propia. Es el orgulloso tío de cinco sobrinas y sobrinos. Conoció a los jesuitas por primera vez en la Escuela Secundaria Jesuita McQuaid, y luego continuó su educación con ellos en el Canisius College en Buffalo, Nueva York. Jason hizo un año de servicio con Mercy Volunteer Corps después de una licenciatura y antes de empezar la escuela de postgrado en Canisius College. Después de la escuela de postgrado, trabajó en la Universidad de Fairfield en Fairfield, Connecticut, en Asuntos Estudiantiles durante algunos años. A Jason le encantaba ser parte de la misión jesuita y la espiritualidad ignaciana, por lo que comenzó un proceso de discernimiento de dos años en 2010, y ha tenido una variedad de experiencias desde entonces, entre ellas estudiar español en Bolivia y Miami y ser capellán en el Centro de Detención Temporal de Menores del condado de Cook. Jason ha tenido la suerte de trabajar con jóvenes adultos en el ministerio universitario de la Universidad de San Pedro en Jersey City, Nueva Jersey, y de ser formado como director espiritual y acompañar a personas de distintas edades en el retiro de la Anotación 19ª. Después de su ordenación, Jason hará un año pastoral en Pohnpei, Micronesia.
Licenciatura en historia de Canisius College; Maestría en administración de personal encargado de estudiantes universitarios, del Canisius College; Maestría en filosofía social de la Universidad de Loyola de Chicago; Maestría en Divinidad de la Escuela de Teología y Ministerio de Boston College
¡Me encanta el programa de TV The Good Place! Es una gran combinación de humor y profundidad. Me encanta la manera en que han explorado las relaciones entre los personajes principales y lo que significa llevar una buena vida.
Antes de ingresar en los jesuitas, nunca había corrido una milla; ahora he corrido seis medias maratones. Comencé a correr durante el noviciado como una forma de ejercicio, y desde entonces se ha convertido en algo que realmente disfruto. Correr es una gran forma de comenzar mi día. Frecuentemente presencio amaneceres espectaculares y rezo una oración rápida dando gracias a Dios.
Me encantan las relaciones. Incluso antes de ingresar a los jesuitas, aparte de mi familia, ha sido en las instituciones jesuitas donde mis compañeros de clase y mis colegas se han convertido en mis mejores amigos. Los jesuitas están basados inherentemente en una relación, empezando por una relación personal con Dios, y de ahí se extiende a tener una relación con otros jesuitas, fantásticos colegas, estudiantes, párrocos, los marginados de la sociedad. Los jesuitas son llamados a vivir en el mundo, en relación con aquéllos a quienes acompañan.
Las seis semanas que pasamos en Calvary Hospital en el Bronx, Nueva York, fueron una experiencia particularmente significativa durante mi formación. Los novicios habían acudido allí por más de 40 años, y nos arrojaron en lo más profundo ayudando a las enfermeras y los auxiliares de atención de los pacientes. Mi clase comenzó allí durante la Semana Santa, y recuerdo cómo era bañar a un paciente con todas sus heridas y solo rezar por ellos con la narrativa de la Pasión dándome vueltas en la cabeza. Era un encuentro evidente con Cristo.
Encuentro alegría en poder acompañar a personas jóvenes mientras encuentran a Dios en nuevas maneras durante la universidad. Hablar con un estudiante después de un retiro o un viaje de inmersión cuando están tratando de traducir la experiencia en palabras es simplemente estar en un lugar privilegiado.